miércoles, 10 de febrero de 2010

El Escultor de la Virgen

Aunque fue la persona en quien puso la confianza nuestra junta de gobierno para proceder a la primera restauración del Santísimo Cristo de La Misericordia (1971), para todos nosotros siempre será EL ESCULTOR DE LA VIRGEN. Escultor es la persona que profesa el arte de la escultura, es decir el arte de modelar, tallar o esculpir en barro, piedra, madera, etc. , figuras de bulto, más concretamente imaginero: el que talla o pinta imágenes sagradas.

El año 1981, con motivo de XXV Aniversario de la Cofradía de Nazarenos, La Archicofradía Sacramental del Santísimo Cristo de la Misericordia y Santa María de la Caridad publicó un boletín entre cuyas líneas leemos lo siguiente: Desde el año 1968 se venía observando que los brazos del Cristo, uno se iba pegando mucho a la cruz y el otro se separaba, el motivo no se sabía y se acordó consultar a un imaginero. Se vieron a dos; uno dijo que podía ser de la cruz (la madera se podía estar retorciendo), el otro apenas si le dio importancia. El primero dijo que el arreglo, si no había que poner cruz nueva, costaría 22.000 pesetas, más el transporte de llevar y traer. Se vio al segundo y éste estaba tallando una bellísima imagen de Virgen (para Cádiz), gustó muchísimo su talla y expresión, nos dio precio y en él entraba el desplazamiento a Cantillana, arreglar el Cristo, darle pátina y sangre nueva ( que desde que se mojó se iba poniendo blanco y perdió la pátina), se reunió la hermandad, se acordó encargarla en el precio de 30.000 pesetas y fue bendecida el día 8 de diciembre de 1971 por D. Enrique Carrasco Zamudio, baja la advocación de Santa María de La Caridad.

Evidentemente el segundo imaginero al que se refiere el autor de este artículo es D. Francisco Buiza Fernández (Carmona 1922 – Sevilla 1983).

Según José Díaz Ríos: … En este acuerdo también entraba la restauración de color y patinado del Santísimo Cristo de la Misericordia. Para esto último, Francisco Buiza se traslada a Cantillana en el mes de noviembre de 1971 para realizar dicha restauración en la misma Iglesia. Cuando comenzó a trabajar con los pinceles, advirtió unas pequeñas deformaciones de los hombros del Cristo, estudiando el problema averiguó que se trataba de una mala colocación de los brazos en la cruz. Y él sólo, desclavó la Imagen del madero y, como maestro quiropráctico de la madera, sujetando al Cristo por los brazos y haciendo palanca en la espalda con su rodilla,
tiró hacia atrás, oyéndose un crujido en la Iglesia que pasó a ser un silencio absoluto, y las inertes articulaciones humerales del Señor, fueron a su sitio, reponiendo de nuevo los clavos en las manos sin ninguna dificultad.

Dicho esto, contado en primera persona por dos hermanos que vivieron el acontecimiento, dejamos constancia de que ya muerto D. Antonio Castillo Lastrucci (29 de noviembre de 1967), el primer escultor-imaginero al que se le encomendó la delicada tarea de restauración para conservar en perfecto estado la portentosa imagen de nuestro Cristo fue a D. Francisco Buiza Fernández. Magnífica obra de restauración mediante la cual le dio a la Bendita Imagen el aspecto definitivo hasta nuestros días, así como le cambió el INRI. El INRI de los Cristos de Buiza está claramente inspirado en el del Lámina con grafías en Arameo, Griego y Latín que le servía de modelo para el INRI Cristo de la Clemencia de la Catedral Sevillana. Es de forma rectangular y con grafías en arameo, griego y latín.

En la publicación: BUIZA de Guadalquivir Ediciones, pág. 321 aparece perfectamente reseñada dicha restauración.

Si acudimos a la misma fuente, en la pág. 195 aparece perfectamente catalogada la talla y adquisición de La Virgen, su precio: 30.000 pesetas. Idéntico precio al que el autor le llevase a la hermandad de San Benito de Sevilla, unos años antes, por la ejecución del Santísimo Cristo de la Sangre (Sevilla 1966).

Nos vemos totalmente inmersos en este artículo, que no quiere más que informar a nuestros hermanos y hacer un pequeño acto de agradecimiento y reconocimiento al muy querido y respetado imaginero de nuestra Titular, y aún no hemos dicho, a modo de presentación, ninguna nota de su biografía.

D. Francisco Buiza Fernández nació el 23 de abril de 1922 en el vecino pueblo de Carmona. Hijo de Francisco Buiza Rodríguez de profesión cabrero y de Josefa Fernández Alcalde. Francisco Buiza pasó de ser aparcero agrícola, pastor y panadero a imaginero procesional con destacadísimas obras en Sevilla, Cádiz y Málaga, entre otras muchas ciudades y pueblos, así como en colecciones particulares. Tuvo seis hermanos: Dolores, Ana, Antonia, Gracia y Manuel (murió al nacer) mellizo con Josefa, siendo él el segundo en orden de nacimiento.

Sus padres no se llevaban bien, su madre se fue a Sevilla a trabajar en la casa de los señores Alarcón de la Lastra en el patio de Banderas nº 16, como casera.

Él llegó a Sevilla con la gran influencia de su infancia y juventud en su pueblo natal como un autodidacta que se extasiaba contemplando las iglesias y sus obras de arte, y que había dispuesto del abundante barro de los campos cercanos para sus comienzos en el modelado (su innata afición) de figuritas para los belenes. Empezó a trabajar en el taller de Francisco Vélez Bracho (tallista de la calle Bailén) donde estuvo desde 1938 a 1945. Cursó Dibujo y Modelado en la escuela de Artes y Oficios. Luego pasó a trabajar en una fábrica de cerámica, concretamente a la de Pedro Navía en la calle Ruiseñor nº 21, donde tuvo como compañero a Luis Ortega Bru y donde conoció a Sebastián Santos Rojas del que se convertiría en su discípulo predilecto. Sebastián sería además su amigo y el que influiría para que desarrollara su vocación de escultorimaginero, y donde también cogió experiencia como restaurador. Teniendo
en su haber restauraciones tales como las de: María Santísima de la Amargura (Sevilla 1959 y 1975), María Santísima del Rocío (Hdad. de la Redención, Sevilla 1962), Nuestra Señora del Socorro (Hdad. del Amor, Sevilla 1962), Nuestra Señora de Montserrat (Sevilla 1968), María Santísima del Rosario (Hdad. de Montesión, Sevilla 1976), Nuestro Padre Jesús de la Columna (Hdad. de los Gitanos, Málaga 1978) o La
Divina Pastora de Capuchinos (Sevilla 1982), entre otras.

El 15 de octubre de 1953 contrajo matrimonio con Doña Dolores Hidalgo Patiño en Valencia del Ventoso (Badajoz), su pueblo natal.

Fue un hombre de verdad, claro y siempre por derecho, le gustaba escuchar, tenía fama de hombre duro y de carácter intempestivo, trabajador nato, que parecía tener doble personalidad: la del trabajo y la de fuera de él (donde se mostraba de trato más alegre).

Hizo además trabajos de dorados, compartiendo taller con los hermanos Herrera y Feria; pero tras casarse se instala en su estudio propio en La Casa de los Artistas (C/ Viriato nº3), empezó policromando obras de Sebastián Santos y sacó de puntos a Santa Marta (de la hermandad de San Andrés).

Se especializó en las tallas del Niño Jesús que sus clientes le quitaban de las manos. Fue aficionado a los pájaros y a la caza, tanto es así que por restaurar el Niño Jesús de la hermandad del Dulce Nombre de Estepa cobró cien mil pesetas y dos cacerías.

Nuestro paisano D. Manuel Naranjo Ríos, periodista, poseía en su colección particular
un “Niño Jesús Eucarístico” (1972) que Buiza le regaló, dedicado y fechado en la peana: “A mi amigo Manuel Naranjo. Fco. Buiza. 31-5-72”.

En 1957 participó en la X Exposición de Bellas Artes y Artesanía organizada por el
Santísimo Cristo de la Sangre. Sevilla

Ayuntamiento de Carmona, donde obtuvo el primer premio de Escultura con su obra: Divina Pastora.

En 1962 tuvo un accidente de moto en el puente de La Algaba que le destrozó la cadera y lo mantuvo un año en el hospital. Le decía a sus amigos: “Quizás me quede cojo, pero no manco”. Así fue, estuvo el resto de su vida con una cojera y un bastón.

Empezó a tener éxito con la entrega a la hermandad de San Benito (Sevilla) de la Imagen del Cristo de la Sangre, cuyo encargo y boceto tenía ya hecho antes del accidente y de su paso por el Hospital de la Sangre. Al no tener hijos, su madre decía que: “El Cristo de la Sangre era su nieto”.

Además de su gran obra en Sevilla, serán Cádiz y Málaga donde ésta esté más representada, valga como ejemplo que las cuatro dolorosas de la madrugada gaditana son de nuestro escultor: María Santísima de la Salud, Nuestra Señora de los Dolores,
María Santísima de la Trinidad y María Santísima en sus Misterios Dolorosos.

Cuando realiza La Virgen de la Trinidad (1967) poseía un gran dominio técnico y estilo afianzado, sirviéndole esta imagen como canon para sus dolorosas. A partir de este momento va repitiendo con algunas variaciones en imágenes para Cádiz, Sevilla capital, Cantillana y Chiclana de la Frontera (Cádiz).

Cuando Buiza tiene el contacto con nuestra hermandad se hallaba en el que ha sido considerado como su periodo de madurez (1966- 1977). En este periodo todas sus obras tienen un sello personal inconfundible, domina con gran habilidad todos los temas iconográficos y está rodeado de un equipo de discípulos y colaboradores excelentes, por su taller pasaron toda una generación de escultores-imagineros: Luís Álvarez Duarte, Augusto Morilla, Juan Ventura, Francisco Berlanga,Matilde García, Juan Miñarro …

María Stma. de la Trinidad, 1976. Cádiz

En este periodo de su vida la característica estilística de su obra es principalmente su realismo expresionista. Los precedentes o modelos iconográficos de las Dolorosas de Fco.Buiza están en su maestro Sebastián Santos.

La posición de la cabeza depende de la advocación de cada Virgen, suele dar una expresión de dolor adusto, severo, amargo, mezclado con una leve expresión de esperanza, siempre llevan el pelo tallado, pintado de negro y un moño en la parte trasera de la cabeza. Los labios entreabiertos muestran los dientes tallados y el arco ciliar es muy pronunciado. La edad que representan es la de una mujer madura, guapa y sufrida. Normalmente usa ojos de cristal, las veladuras finales de sus policromados las aplicaba con vejiga de animales que remataban el último detalle de su sello inconfundible.
Nuestra hermandad está más que orgullosa y complacida de que fuese él quien ejecutase a Santa María de la Caridad y estará siempre presente en nuestras oraciones.

Murió el 1 de marzo de 1983 y se le ha conocido como: “el último maestro de la imaginaría neo-barroca sevillana”. El miércoles santo de 2008 se rezó una oración por el eterno descanso de su alma ante la Santísima Virgen de la Caridad en su paso de palio (era la primera vez que saldría en paso de palio, cerrando la cofradía cantillanera).
Descanse en la paz del Señor don FRANCISCO BUIZA FERNANDEZ, escultor de SANTA MARÍA DE LA CARIDAD DE CANTILLANA.

Manuel Vega Pablo

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