martes, 27 de julio de 2010

San Vicente de Paúl, la Caridad de un Santo

Hoy traemos a este blog, la figura de quien pasó por la vida con una única intención, ayudar al necesitado.

Nace el 2 de Abril de 1581, en la localidad de Ranquine, cerca de Dax (Francia). Tercer hijo del campesino Juan de Paúl. Vicente llevaba a pastar el ganado: ovejas, vacas, cerdos, etc.… salía todos los días descalzo y con humildes provisiones.

Era un chiquillo despierto y su padre tenía unos planes ambiciosos para él. Fue enviado a un colegio de Los Franciscanos de Dax cuando contaba 14 años de edad, tomándole gusto a los estudios y abandonando la vida rural.

Después de cuatro años de estudio y tras morir su padre, éste le deja parte de la herencia la cual rechaza para poder valérselas por si mismo.

En el año 1598 es ordenado sacerdote tras haber recibido su diaconado y el obispo del lugar le ofrece una Parroquia, a la que renuncia para poder seguir estudiando, consiguiendo altas calificaciones que le hacen obtener varios títulos académicos.

A comienzos de 1617 Vicente de Paúl visita a un moribundo en Gannes el cual reveló a Vicente unos pecados que jamás se hubiera atrevido a confesar a su párroco, tanto por vergüenza como por amor propio. Era un moribundo muy cerca de la muerte sin haber encontrado una mirada sacerdotal tan dulce y humana como la de Vicente de Paúl.

He aquí una de las vocaciones del santo: “ La Ternura”.

Queda tan impresionado que habla con más sacerdotes para realizar confesiones generales, que más tarde daría lugar a “La Congregación de los Sacerdotes de la Misión”.

San Vicente de Paúl se pone manos a la obra y muy pronto el 23 de agosto lee, ante unas mujeres cuyo corazón se había visto afectado igual que el suyo por aquellas miserias, unos textos que fueron modelos para la organización de las que hoy conocemos con el nombre de “Compañía de las Hijas de la Caridad”.

Vicente no quiere permanecer por más tiempo en aquellos lugares, regresando a una nueva Parroquia de Chantillon-des-Dombes donde ejerce como párroco.

En sus sermones al hablar de la caridad siempre terminaba con la misma frase que encandilaba a los presente y decía: ”porque aún cuando poseyera cofres llenos de oro y plata esos serían para mis pobres ya que cuanto posee un eclesiástico se lo debe a Dios y a sus necesitados”.

Se suceden guerras, se triplican los impuestos y los pobres siempre son los perdedores. La miseria era espantosa, el mismo Vicente de Paúl confiesa que no hay lengua que pueda decir, ni pluma capaz de expresar, ni oído que se atreva a escuchar lo que hemos contemplado desde los primeros días de mi estancia en estas tierras. Todas las iglesias y los Santos han sido saqueados, las pilas bautismales destrozadas. Los pobres que sobreviven a la ruina se ven obligados a recoger por los campos los granos de trigo ya casi podridos para poder llevarse algo a la boca.
Vicente de Paúl recibe colaboración de varios sacerdotes para organizar la ayuda. El camino de Vicente son los pobres, tanto espiritual como materialmente. “La Iglesia de Cristo no puede abandonar a los pobres” pero habiendo diez mil sacerdotes por París mientras en el campo los pobres estaban solos, Vicente necesitaba de sacerdotes para la misión que había emprendido con los más necesitados.

La Congregación es reconocida por el Arzobispo de París, y los primeros misioneros firman su acta de asociación empezando para ellos un sinfín de dificultades. Desde las altas jerarquías quieren quitarle el dinero que lo tenia destinado para los pobres y que habían entregado a la fundación o asociación de las hijas de la Caridad.

San Vicente de Paúl empieza a organizar sus “charites”, unas se encargan de atender a los mendigos, otras se ocupan de las epidemias y lucharán contra el contagio de la peste y otras se ocuparán de las calamidades.

Las “Charites”se multiplican, había que velar por ellas y coordinarlas dentro de un mismo espíritu.

Este Santo es llamado a la presencia del Señor en el año 1660 y el Santo Padre León XIII lo proclamó Patrono de todas las asociaciones católicas de caridad.

Un Santo que luchó por la caridad hacia sus hermanos necesitados.


Manuel Pérez Suárez
Hermano de la Archicofradía

No hay comentarios:

Publicar un comentario