jueves, 28 de julio de 2011

La vida de Teresa Enríquez, "La loca del Sacramento"

Teresa Enríquez, hija del Almirante Mayor de Castilla, Don Alonso Enríquez y de Doña María de Alvarado y Villagrán, nace en Valladolid en torno a 1450, quedando huérfana de madre al nacer. Pasa su infancia con su abuela Doña Teresa de Quiñones, en Medina de Rioseco, su abuela era una persona dedicada a la oración y a realizar obras de caridad. Fundo un convento franciscano, donde se pasaba las horas rezando, sus tiempos libres lo dedicaba al servicio de los pobres y enfermos, fundando un hospital en Medina de Rioseco, donde asistía para atender a los enfermos. Este fue el ejemplo de la abuela sobre la niña, Teresa Enríquez aprendió desde su infancia el amor sincero, que consistes en darse así mismo por amor a Dios y al prójimo, ayudando a su abuela en el reparto de ropas y comidas.

Se casó con uno de los hombres más cercano a los reyes católicos, Don Gutierre de Cárdenas, Contador Mayor de los Reyes Católicos, cercano a la fecha de 1474, siendo este matrimonio ejemplo de unión y comprensión. El señor concedió varios hijos Diego, Alonso, María y otros dos que murieron a muy temprana edad. Ambos empiezan a desempeñar en la casa real cargos de continua asistencia palaciega. Llegando a convertirse Teresa en dama de Isabel la Católica. Trabajó como enfermera en el Hospital de la Sangre de la Santa Fe, ayudando y atendiendo a los heridos, durante el asedio de Granada.Al morir don Gutierre en 1503, Teresa se retira a su Villa de Torrijos, para dedicar el amor que sentía por el Santísimo Sacramento, vistiendo con un hábito negro, viviendo como pobre y repartiendo sus bienes en diferentes obras de caridad. A ella se le debe la construcción de la colegiata de Torrijos, así como la fundación del convento de la Concepción, se le debe la fundación de la Hermandad del Santísimo Sacramento de Torrijos. Fundó numerosos conventos en distintos lugares de España, así como la construcción de una capilla en San Lorenzo y Dámaso en Roma, un convento franciscano en Benalcázar (Córdoba) en 1490, un convento agustino, llamado María de Jesús en 1511, como en la colaboración en la construcción de la capilla de Nuestra Señora de la Antigua, en la catedral de Toledo.

“La Loca del Sacramento”, así llamada por el pontífice Julio II-, debido a su amor a Jesucristo Sacramentado, se pasaba horas y horas ante el sagrario, hasta el punto de recibir la comunión una vez por semana, cuando la costumbre de la época era de recibir la comunión solo una vez al año por Pascua de Resurrección. Junto a esta señora, muchos santos de Renacimiento, volvieron a entender al sacramento de la Eucaristía en su sentido original, lleno de un mundo confuso, de divisiones políticas y religiosas, de una Iglesia politizada y controlada por los poderes de Europa, esos santos salvaron el cristianismo.

En el año de 1511, llega a Sevilla Doña Teresa Enríquez, como integrante del séquito del Rey Fernando el Católico y de su segunda esposa, Doña Germana de Foix. Esta traía consigo la famosa Bula Pastoris Aetermis expedida en Roma el 21 de Agosto de 1508 por el Papa Julio II, concediendo indultos y especiales privilegios para las cofradías eucarísticas que se iban instituyendo bajo el patrocinio de tan noble Dama en esta ciudad sevillana y en el resto de lugares. Se considera, un año fundamental para el nacimiento de las hermandades sacramentales históricas de nuestra ciudad, pero no se conservan ningún documento o archivos que acrediten su fundación en ese preciso año.

El 4 de marzo de 1529, Teresa Enríquez fallece siendo enterrada junto a su marido en el convento franciscano (ya desaparecido) y más tarde trasladado a la colegiata, donde su cuerpo incorrupto se conserva en el monasterio de las Concepcionistas de Torrijos.


Francisco Guerrero Gallardo.

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