jueves, 21 de marzo de 2013

El antiguo monumento del Jueves Santo de la Sacramental de Cantillana

Jose Manuel Barranca Daza
 
Como es sabido por todos, hasta los tristes sucesos de 1936 cuando fue saqueado e incendiado nuestro templo parroquial, cada jueves Santo, el Santísimo Sacramento era reservado en un grandioso Monumento que seguía el modelo del de la catedral de Sevilla y cuyo recuerdo ha llegado hasta las generaciones actuales por la admiración que el mismo causaba a los que lo conocieron como uno de los elementos más célebres y llamativos (a pesar de su carácter efímero) del valioso tesoro que se destruyo en nuestra Parroquia.

El Jueves Santo, primer día del Triduo Pascual, es el día en que Jesús Instituyó la Eucaristía en el marco de la cena Pascual. Tras la Misa In Cena Domini, es costumbre exponer la Eucaristía de una manera solemne, en un altar ricamente exornado, preparado para la ocasión al que se le llama “monumento” ante el cual los fieles pueden dedicar unos momentos a la oración tras la celebración de la Misa.

El origen de estos monumentos deriva de la ausencia de Misa en el Viernes Santo, jornada que se reserva a la liturgia de la muerte del Señor, el Jueves Santo tras la Misa, se reserva la Eucaristía para la comunión del viernes. Con el auge de la piedad Eucarística, esta reserva deja de efectuarse en la sacristía y comienza a realizarse en un lugar preparado para la ocasión en el interior de la Iglesia, costumbres que encontramos constatadas en Roma en el siglo XII y el ceremoniale episcoporum, publicado en 1600, detalla ya definitivamente todos los elementos para el ritual romano. A todo esto hay que añadir el simbolismo de la costumbre bajomedieval de levantar un sepulcro votico a Cristo en el que en un Sagrario preparado al afecto se depositaba la Eucaristía que era velada hasta el alba de Pascua en que de nuevo era trasladada al Altar.

El Santísimo era reservado en un arca, normalmente de plata o materiales nobles y la norma prohibía la representación de imágenes en estos monumentos, prohibición que muchas veces no se respetaba como ocurría en nuestro pueblo. El auge del culto Eucarístico, después del Concilio de Trento lleva a la ejecución de arquitecturas efímeras ejecutadas para la reserva del Santísimo, sobre todo en las principales catedrales y parroquias, donde, sobretodo en el Barroco, la grandiosidad y magnificencias de los mismos eran muestra de ostentación y del poder del templo en que se erigía. Solían tener cuatro caras en las cuales se repetía el modelo de arcos de triunfos superpuestos en varios cuerpos1.

Monumento de la Catedral de Sevilla. Grabado
En el diseño del Monumento, en la Archidiócesis Hispalense, las principales Iglesias van a imitar el modelo catedralicio. Así Rodrigo Caro, manifiesta: “imitan a su cabeza los demás miembros de esta ciudad, así en los monumentos de Semana Santa, como en la celebración particular del Santísimo Sacramento haciendo cada parroquia y convento tantas demostraciones en la una y la otra celebridad, que sin duda ninguna excede Sevilla a todas las ciudades de la Iglesia Católica, como lo confiesan los extranjeros, que de todas las naciones aquí concurren”2.

El cabildo catedralicio de Sevilla encargó en 1559 un Monumento con forma de torre exenta de varios cuerpos superpuestos y decrecientes al insigne arquitecto Hernán Ruiz II,quien poco después diseñara el campanario de la Giralda, utilizando una estructura muy parecida en ambas composiciones. Se trataba de un aparatoso Monumento turriforme con planta de cruz griega con tres cuerpos al que en 1624 se le añadió otro cuerpo mas alcanzando veinticinco metros de altura. Enriquecía el conjunto ciento cuarenta lámparas de plata y quinientos ochenta cirios y velas blancas y contenía un complejo programa iconográfico con profusión de figuras alegóricas referentes a la Historia de la Salvación y a la Eucaristía y rematado por un Calvario.

Las Iglesias más pudientes de la Ciudad y la Archidiócesis3 encargaron aparatos litúrgicos inspirados en el de la Catedral, es el caso de nuestro pueblo. Estas construcciones efímeras fueron elaboradas en madera y decoradas generalmente con imitación de jaspes o mármol blanco y molduras, cornisas y demás elementos en oro. En su génesis es necesario relacionar este tema con la construcción de túmulos funerarios y grandes capillas ardientes para honrar la muerte de algún personaje notable. Su uso, desarrollado desde la antigüedad más remota, fue muy prolífico durante el siglo XVI y de la monumentalidad de aquellas capillas iluminadas con cientos de velas tomó sin duda partido la entusiasta religiosidad que no dudó en aplicar el concepto ancestral de homenaje póstumo, a la muerte sobre todas las muertes que desencadena antagónicamente la vida nueva. El hecho de que el monumento pascual sea sepulcro de un cuerpo vivo demuestra patentemente el triunfo de Cristo ante la muerte por medio de su gloriosa Resurreción y también hacen referencia al Templo de Salomón donde se custodiaba el Arca de la antigua alianza.

El ampuloso Monumento se colocaba en el centro de la iglesia Parroquial, ante el Altar Mayor y estaba realizado en madera decorada de blanco con elementos dorados. Para su montaje la Hermandad Sacramental tenía que contratar una cuadrilla de obreros que trabajaba durante semanas, cubriendo el retablo mayor primero y elevando las piezas de ese inmenso puzle que poseía cuatro caras y tres cuerpos en forma decreciente.

El cuerpo inferior se componía de dieciséis columnas de orden dórico, cuatro en cada ángulo sustentadas sobre una base rectangular. Sobre las columnas corría una amplia cornisa sobre la que se situaba un frontón triangular en cada cara. El interior de este cuerpo contenía otro templete de menor tamaño sobre unas gradas, alojaba la rica custodia de Plata (también desaparecida4 ) donde se exponía la arqueta en la que se reservaba el Santísimo. Según se puede observar en el documento grafico que se conserva, una gran profusión de cera alumbraba al Señor, la liturgia ordenaba que la cera fuera blanca. El segundo cuerpo constaba de ocho columnas de orden jónico rematado por una bóveda de falsa arista. Sobre la cornisa del cuerpo anterior se situaba una balaustrada y ocho pedestales, uno ante cada columna, sobre los que se situaban ocho figuras de los profetas a tamaño natural.

En el centro de este cuerpo se situaba una Imagen de Nuestro Señor Jesucristo realzando el carácter sacrifical de la Eucaristía en la cual se renueva la pasión y Cristo se muestra como el verdadero Rey. Esta Imagen era la de Nuestro Padre Jesús de la Tribuna, Imagen de vestir de tamaño natural que representaba a Jesús maniatado y se veneraba en altar propio de la nave del Evangelio, junto a la puerta principal de la Parroquia. Tenía una túnica de terciopelo bordada en oro y potencias de plata5, fue también destruido en 1936.

Este cuerpo se remataba con una cartela en cada una de las caras o fachadas con símbolos Eucarísticos y terminadas por un frontón curvo, en el frente aparecía el Cordero místico sobre el libro de los siete sellos. Seguidamente se alzaba a modo de remate el tercer cuerpo que contaba con cuatro esculturas de profetas, de tamaño inferior al natural, situadas sobre pedestal en cada una de las esquina. En el centro un cuerpo rectangular sobre el que se erigía un alto pedestal rodeado de cuatro remates en formas de obeliscos sobre el que se situaba coronando el conjunto la Imagen del Santo Cristo de la Caridad que durante el año se veneraba en el Altar del Señor de la Humildad y Paciencia, junto a la puerta del palacio. Se trataba de un Crucificado que poseía sudario textil y corona y potencias de plata6.

El significado iconográfico de Cristo Crucificado en la cúspide del monumento alude a la culminación del mensaje evangélico de Jesucristo, necesario para la Redención de la Humanidad y la participación de la Divinidad atreves de la Eucaristía.

En 1862 hay constancia de que el dorador Don José Real restauró el monumento y las Imágenes de los Profetas que se colocaban en el mismo7. Cuando en 1936 el templo Parroquial fue saqueado y todo el valioso conjunto artístico que atesoraba destruido, también saquearon y tiraron al Guadalquivir casi la totalidad de los enseres de la Hermandad Sacramental entre ellos este singular Monumento, que desmontado se guardaba en la casa-taller de la hermandad Sacramental, en la Plaza del Palacio, local que también fue saqueado. Del monumento solo se conserva algunos candeleros que actualmente se ubican en el Sagrario y en el altar de la Virgen de la Encarnación.

Perdimos por tanto un magnifico Monumento Eucarístico, de los mejores de la Archidiócesis Hispalense, que daba muestra de la riqueza artística que antaño tuvo Cantillana, especialmente esta Archicofradía Sacramental que llegó a acumular con los siglos un valioso Patrimonio que las tesituras inexplicables de la Historia destruyeron materialmente para siempre pero dejaron sin duda la impronta eterna en el recuerdo.

La función para la que fue concebido, que es lo realmente importante, sigue cumpliéndose en la actualidad, puesto que cada Jueves Santo, Jesús Sacramentado es adorado en el monumento que cada año instala la Hermandad en el coro de la Parroquia utilizando la Custodia del Corpus y otros enseres y cumpliendo así lo establecido en sus reglas de dar culto a Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.

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1 Ramón de la Campa Carmona: El Monumento del Jueves Santo, el Caso de la Catedral de Sevilla.
2 Rodrigo Caro: Antigüedades y Principado de la Ilustrísima Ciudad de Sevilla y Chorographía de su Convento Jurídico, o antigua Chancillería, Por Andrés Grande, Impressor de Libros, Sevilla 1634, l. III, cap. 10, fol. 68, col. 1.
3 Es el Caso de la Parroquia de Santa Ana o la Iglesia de San Luis de los Franceses (este último guardaba gran parecido con el de Cantillana y se conserva desmontado), en la provincia encontramos un Monumento de similares características en la Iglesia Matriz de san Juan de Marchena, actualmente desaparecido.
4 De la antigua Custodia se conserva la alegoría de la Fe que fue reaprovechada y remata en la actualidad la Custodia de asiento. Inventario de la Parroquia de Ntra. Sra. De la Asunción.
5 Archivo Parroquial, Inventario de la Parroquia de Ntra. Sra. De la Asunción, 1896.
6 (Idem).
7 Javier Arias Solís, Hermandad Sacramental, Aproximación Histórica a sus orígenes y Patrimonio artístico desaparecido. Dives in Misericordia, 2006.

Publicado en el Boletín Dives In Misericordia de 2011

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